
Verbar con árboles
A través de la investigación encarnada y tradicional, las participantes se afinan a la senciencia de los árboles traduciendo sus capacidades en verbos.
Herramientas
Cuando nos involucramos en verbar con árboles, practicamos un desplazamiento en cómo nos relacionamos con lo más-que-humano. No es un ejercicio de estudio ni de análisis. Es una práctica de afinamiento y traducción a la senciencia que el extractivismo ha silenciado.
El extractivismo nos enseña a ver los árboles como recursos, como “eso”, como algo que se usa, se mide o se extrae. Esta práctica interrumpe esa narrativa al invitarnos a otras preguntas: no qué es este árbol, sino quién es este árbol. ¿Cuál es su capacidad? ¿Cómo vive, sostiene y se relaciona?
Inspirada en la gramática de la animacidad de Robin Wall Kimmerer, esta práctica entiende el lenguaje como un modo de dar forma a las relaciones. Cuando usamos verbos en lugar de sustantivos, devolvemos fuerza, vitalidad y agencia a lo más-que-humano.
La práctica también está informada por el concepto amazónico de cutipar: las cualidades de los seres más-que-humanos pueden moverse hacia los cuerpos humanos bajo ciertas condiciones relacionales. En ese sentido, verbar no describe al árbol, permite que sus capacidades sean sentidas y portadas.
Aunque esta práctica se desarrolló con árboles en el contexto de la Escuela, puede extenderse a otros seres más-que-humanos. Lo que importa es elegir un ser cuya vida esté enredada con historias de extracción y acercarse con atención y responsabilidad.